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Bacalar: El secreto turquesa del Caribe mexicano

A medida que el viajero se aleja de Playa del Carmen y llega al sur de Quintana Roo, el paisaje se transforma. El azul profundo del mar Caribe se retira para dar paso a una joya de agua dulce que parece una alucinación: la Laguna de los Siete Colores. Bacalar es un santuario de biodiversidad que nos exige desconectarnos de la realidad y disfrutar del mar.

Mientras Quintana Roo se conoce por sus grandes resorts y playas privadas. Bacalar gira en torno a una laguna de 42 kilómetros de largo que debe sus tonalidades de azul a las diferentes profundidades y tipos de suelo. Además, su mayor atracción son los estromatolitos, uno de los organismos más antiguos del planeta. Estas estructuras minerales, son fábricas de oxígeno que datan de hace miles de millones de años.

Bacalar es el lugar ideal para quienes buscan el slow travel. No hay grandes centros comerciales ni bares ruidosos; hay muelles de madera, amaneceres que pintan el cielo de rosa y el sonido de los pájaros carpinteros en la selva. Navegar en velero es una opción ecológica y una conexión real con la naturaleza, Estos son algunos sitios en los que puedes viajar en velero:

  1. El Canal de los Piratas: Un punto histórico de conexión entre la laguna y el mar, famoso por sus arenas ricas en minerales.
  2. Cenote Negro La Bruja: Un abismo de color azul marino profundo que contrasta con las orillas color menta.
  3. Isla de los Pájaros: Un refugio de anidación donde se permite observar espátulas rosadas y garzas sin molestarlas.

Para disfrutar Bacalar, es muy importante que como visitantes sigamos algunas reglas generales:

  • No tocar los estromatolitos: Son extremadamente frágiles, así que una pisada puede destruir milenios de crecimiento.
  • Bloqueadores biodegradables: El agua es dulce y estancada (con flujo lento), por lo que los químicos de los protectores solares comunes no se disuelven y asfixian a la laguna. Lo ideal es no usar ninguno y optar por camisas de natación con protección UV.
  • Gestión de residuos: Bacalar no tiene un sistema de drenaje de gran escala; reducir tu consumo de plásticos es vital.

Ahora lo más importante, ¿cómo llegar a este increíble destino mexicano? Hoy, más sencillo que nunca, el aeropuerto más cercano es el de Chetumal, a solo 40 minutos por carretera. También se puede llegar a Cancún, aunque implica un viaje de más de 4 horas por la carretera federal 307. Otra buena opción es el Tren Maya: la estación Bacalar ofrece una nueva conectividad sustentable para quienes recorren la península.

En Bacalar hay diferentes lugares donde podrás hospedarte. La oferta apuesta por el diseño orgánico como los eco boutiques Habitas o Mia Bacalar ofrecen lujo integrado a la selva, con cabañas de materiales locales y sistemas de tratamiento de agua propios o los hostales más adecuados al viajero joven con opciones a la orilla del mar que priorizan áreas comunes sustentables y clases de yoga al amanecer.

La cocina en Bacalar es un híbrido entre la tradición yucateca y la frescura del mar; algunas opciones para comer son El Manat, un clásico para desayunar rodeado de arte y jardines selváticos, o La Playita, ideal para comer ceviches frescos con una de las mejores vistas al muelle. Asimismo, muchos restaurantes están adoptando el concepto de utilizar ingredientes de los huertos mayas cercanos. No dejes de probar el queso de bola (herencia de la influencia comercial de la zona) y los mariscos preparados con recados yucatecos.

Bacalar no es un lugar para ir rápido. Es un lugar para aprender a esperar a que el sol caiga, a que el viento sople y a que la laguna te cuente sus secretos en siete tonos de azul.