Al noroeste de México, en el estado de Chihuahua, se encuentran las Barrancas del Cobre, un accidente geográfico de piedra cuatro veces más extenso y quizá más profundo que el Gran Cañón de Arizona. Recorrerlas es adentrarse en un mundo donde el tiempo se detiene entre el rugir de las ruedas del tren sobre las vías, la adrenalina del abismo y la sabiduría ancestral de los “pies ligeros”.
Visitar Chihuahua es equivalente a viajar en el Ferrocarril Chihuahua-Pacífico, mejor conocido como “El Chepe”. Esta ruta de tren fue inaugurada en 1961 tras décadas de ingeniería y es considerada una obra maestra de la infraestructura ferroviaria a nivel mundial.

El trayecto atraviesa 37 puentes que parecen colgar del vacío y 86 túneles excavados en roca. A medida que el tren avanza, el paisaje se transforma drásticamente, pues pasamos de campos de cultivo y desiertos a los bosques de pino y encino de la Sierra Alta, para finalmente descender hacia las llanuras tropicales de Sinaloa.
Hoy en día, puedes elegir entre dos experiencias:
- Chepe Express: Diseñado para el turismo de lujo. Cuenta con bar, terraza para fotografías y un domo comedor con ventanales panorámicos que permiten una vista de 180 grados del paisaje.
- Chepe Regional: Es la opción más auténtica, utilizada por los habitantes locales para trasladarse entre comunidades. Es ideal para quienes buscan una experiencia más directa con la vida cotidiana de la sierra.
Si el viaje en tren suena memorable, el Parque Aventura Barrancas del Cobre (ubicado en la estación Divisadero) es la acción pura. Este parque ha posicionado a Chihuahua como un excelente destino si buscas la aventura.

Primero está el teleférico, para quienes prefieren las vistas panorámicas. Esta atracción ofrece un recorrido de casi 3 kilómetros sin torres intermedias, suspendiendo a los visitantes sobre la unión entre la Barranca del Cobre, la de Tararecua y la de Urique.
Si lo tuyo es lo extremo, el parque ofrece experiencias como el Zip Rider, una de las tirolesas más largas del mundo. A diferencia de las tradicionales, aquí viajas sentado en una silla de arnés, alcanzando una velocidad de hasta 135 km/h en una distancia de 2.500 metros de cable. La vía ferrata es un circuito que incluye rápel, escalada en roca y el famoso “salto del Tarzán”. Definitivamente no es apto para cardíacos, pero te garantizamos la mejor aventura sobre el abismo.
Más allá de la ingeniería y la aventura extrema, se encuentra el verdadero corazón de Chihuahua: los Rarámuris o Tarahumaras. Su nombre se traduce como “los de los pies ligeros”, haciendo referencia a su capacidad para correr distancias largas por terrenos accidentados.
Los Rarámuris han habitado estas tierras por siglos y con mucho cuidado mantienen una cosmovisión que respeta a la naturaleza. Por ello, su vestimenta tiene colores vibrantes que contrastan con el color de la tierra y sus tradiciones, como la carrera Rarajipari, donde compiten pateando una bola de madera por caminos de más de 100 kilómetros, son testimonio de una resistencia cultural admirable.
Al visitar lugares como Creel o las cuevas habitadas cerca de Cusárare, tienes la oportunidad de conocer sus artesanías como las famosas wares, que son canastas coloridas hechas de palma para almacenar semillas, alimentos y otros objetos. Además, serás recibido con profundo respeto, pues no te verán sólo como un turista, sino como un invitado que debe ser recibido con una hospitalidad regida por el concepto de Korima (compartir sin recibir nada a cambio).
Para disfrutar al máximo las atracciones que Chihuahua tiene para ti, considera los siguientes puntos clave:
En verano (Julio-Septiembre), las barrancas se pintan de un verde intenso gracias a las lluvias y las cascadas, como la de Basaseachi, así que estarán en su máximo esplendor. Durante el invierno (Diciembre-Febrero), tendrás la posibilidad de ver los paisajes nevados, una estampa mágica que parece salida de un cuento polar.

Los lugares imperdibles de Chihuahua, definitivamente, son Creel, pueblo mágico y punto de partida para ver valles de rocas con formas extrañas (Valle de los Monjes). El Divisadero, donde encontrarás las mejores vistas panorámicas y el Parque Aventura. Por su parte, Bahuichivo es la puerta de entrada al Cañón de Urique, el más profundo del sistema.
El viaje a las Barrancas del Cobre es mucho más que paisajes increíbles, es una expedición hacia la profundidad del suelo mexicano. Es un contraste entre la ingeniería moderna y la sabiduría indígena.